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Esta historia
en la que cada uno de nosotros escribimos una parte, comenzó hace
ya 12 años, en un lugar de la Mancha..
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En aquel momento, por primera vez, los laicos y religiosos de las cuatro
provincias pasionistas de la Península Ibérica nos reunimos,
la familia se iba formando. Era el pueblo de Daimiel,
en Ciudad Real. Años atrás, otros muchos habían plantado
la semilla para que este encuentro se hiciera posible... y parece que
el árbol comenzaba a dar fruto.
Ahora ha pasado el tiempo, y los lazos son cada vez más fuertes.
De todos es el compromiso de renovar año tras año, día
tras día, esta familia con identidad propia, PASIONISTA;
y así lo sabemos, y así volcamos todos nuestros esfuerzos
en lograrlo.
Estos encuentros nos han servido para crear conciencia de Familia, además
crean el ambiente donde, tanto laicos como religiosos, encuentran el camino
en el que compartir el carisma específico de cada vocación.
Actualmente, se ha creado una Comisión Interprovincial,
en la que están representadas las cuatro provincias con un
religioso y dos laicos, de aquí es de donde nacen todas
las iniciativas, a donde llegan todas las ideas,... donde se da forma
a todas las propuestas que cada casa, cada provincia, propone para dichos
encuentros y, además, se intenta encontrar el camino por el que
en el futuro todos juntos marchemos como Familia.
Santander, por segunda vez visitamos esta casa. Para
ellos, este año ha sido muy importante, porque celebran, celebramos
el centenario de la casa, 100 años desde la fundación del
convento... Queremos unirnos a ellos, y como nos proponen, seguir “navegando”
otros 100 años más, los primeros.
En el anterior encuentro, Zaragoza 2002, se presentó
un manifiesto donde se presentan las pautas a seguir en el futuro, he
aquí dicho manifiesto.
- Descubrimos
con GOZO que hemos realizado un CAMINO como Familia
Pasionista. Hoy vamos teniendo más clara nuestra situación:
mujeres y hombres, seglares y religiosos, estamos llamados a
compartir vitalmente el CARISMA de la Pasión, y a trabajar
codo con codo y de forma corresponsable, para seguir anunciando al mundo
la fuerza de la Cruz y su poder de salvación, también
para el mundo de hoy.
- El capítulo General del año 2000 y los
diferentes Capítulos Provinciales, las experiencias más
diversas y ricas que se dan a lo largo y ancho del mundo, nuestro propio
camino andado en los últimos años, son una prueba
fehaciente de que estamos en un proceso de BÚSQUEDA,
y queremos ser fieles a este don que el Espíritu hoy está
poniendo en nuestras manos. Hoy ratificamos nuestro compromiso
de continuar en la búsqueda.
- Sentimos la
necesidad de enriquecernos mutuamente desde la vida
y desde las experiencias vividas. De ahí que desde ese compartir,
declaramos que todos los miembros y grupos de la Familia Pasionista
debemos trabajar con ahínco y empeño, y vivir estas TRES
dimensiones, que las sentimos fundamentales y vitales en nuestro
camino.
- formación específica
adecuada: nuestro carisma requiere profundización
bíblica, teológica y pastoral continuada. La sentimos
como urgente y necesaria. Tanto seglares como religiosos estamos
llamados a esta tarea. Si bien afirmamos que cada uno tiene unas
capacidades y posibilidades, nos exigiremos mutuamente a no descuidar
esta dimensión esencial para responder satisfactoriamente
a los retos y desafíos de nuestra cultura y de nuestro mundo.
- conciencia viva de familia:
porque eso creará una conexión y profundos lazos de
unión entre todos los miembros, y también nos animará
a participar vivamente en las distintas propuestas que vayan surgiendo
de cara a la comunión fraterna de la Familia. Seremos imaginativos
y creadores de cara a profundizar cada día esta vital y necesaria
dimensión.
- vinculación con un
Proyecto Pasionista: porque necesitamos aunar las
fuerzas, y sentirnos también directamente partícipes
o colaboradores en dichos proyectos. Caminaremos conscientemente
hacia esta vinculación y lo compartiremos con los demás
miembros y grupos de la Familia.
- Optamos abiertamente
por posibilitar el surgimiento de una militancia comprometida:
hombres y mujeres, que quieran participar directa y corresponsablemente,
en los distintos proyectos que la Familia Pasionista se plantea con
vistas a su compromiso con los Crucificados de hoy, y como respuesta
a los retos y desafíos de nuestro mundo y de nuestra cultura.
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