EL ESTILO DE VIDA DE LAS SIERVAS DE LA PASIÓN

La Congregación de Siervas de la Pasión es la Obra fundada por la Venerable Madre Teresa Gallifa y Palmarola al servicio de la Iglesia y de la sociedad. Inspirada en el misterio de la Visitación de María y apoyada por la fuerza de la Pasión de Cristo encuentra el espíritu, la finalidad, el carisma y la misión que le es peculiar.

En nombre de Dios, Madre Teresa defendió por todos los medios a su alcance los derechos humanos y divinos del niño, de la vida, de la mujer.

Las Siervas de la Pasión heredamos este carisma tan actual y lacerante tal y como se refleja en nuestras Constituciones:

  • "En primer lugar, nos entregamos a diversas actividades, allí donde corre peligro la vida de los niños, antes o después de nacer".
  • "Nos comprometemos a luchar contra las teorías, prácticas e instituciones que les niegan sus derechos…contra el aborto, el abandono de los recién nacidos, la educación de los mismos en ambientes que les perjudiquen para el futuro de sus vidas.."
  • "Estamos al servicio de las madres rechazadas por la sociedad, por carecer de vida matrimonial o por haber fracasado en ella, para ofrecerles un nuevo hogar en el que gocen de la vida familiar y de una comunidad cristiana de verdad".
  • "De este modo queremos estar a su lado para que puedan realizar su maternidad como mujeres cristianas y recuperar y expresar su vida de fe y esperanza teologales".
  • "Finalmente, nuestra misión se completa con el servicio a los enfermos".

Nuestro carisma nos lleva a proclamar con la Iglesia "que el niño tiene derecho divino a nacer, tiene derecho a una madre y a un padre, unidos en matrimonio, tiene derecho a una vida familiar normal, a un crecimiento total (Pablo VI, Juan Pablo II)". Nos comprometemos a dar testimonio ante el mundo de la dignidad de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte.

Este estilo de vida lo llevamos a cabo desde una vida enraizada en la oración que nos ayuda a iluminar las situaciones de estos crucificados de nuestro mundo y a darles una respuesta generosa y adecuada.
La vida comunitaria nos alienta y estimula en nuestra vida personal y de misión. Además nos actualizamos profesional y teológicamente para adaptarnos a las nuevas situaciones actuales.

Incorporamos a nuestros Hogares y Residencias la colaboración de voluntarios/as y trabajamos en unión con quienes ejercen actividades relacionadas con nuestra misión específica con el fin de prestar el mejor servicio posible.

Tampoco olvidamos el carácter misionero de la Iglesia y nos hacemos presentes en otros Continentes para anunciar la buena noticia del Dios que ama la vida.

 
 
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