Empieza a preocuparse por los niños y muchachas necesitadas y, poco a poco, su nueva familia la compondrán los pobres y marginados y, especialmente, las chicas solteras que han sido madres antes de tiempo y que son objeto de las críticas ajenas.

Verdaderamente el amor de Cristo Crucificado le da fuerzas para empeñarse a tope en esta dura tarea sin medios suficientes y con las mayores oposiciones, incluso dentro de la Iglesia.

Su gran interés porque se salven esos niños y todos aquellos que entran en contacto con ella le lleva a fundar una Asociación que, con el tiempo, se llamará CONGREGACIÓN SIERVAS DE LA PASIÓN. Mujeres especializadas en acompañar a Cristo en esa primera estación del Via Crucis: Cristo condenado a muerte en los más injustamente condenados: los que aún no han nacido.

Como modelo de acción misericordiosa Teresa Gallifa toma a la Virgen de la Visitación: ejemplo de amor, humildad y servicio generoso. A Ella le piden las Siervas de la Pasión cada día "que seamos portadoras como Tú de Dios".

El 17 de Marzo de 1907 fallece Madre Teresa en Barcelona, después de una larga y penosa enfermedad que no le impidió crear varias Asociaciones de comadronas, de jóvenes y adultos que evangelizaran los ambientes sociales de la época, y otras.

Sus restos descansan actualmente en la capilla de la Casa General en Barcelona. En 1972 en Barcelona se inició el proceso de Beatificación y Canonización de Madre Teresa Gallifa y Palmarola y el 25 de Junio de 1996. Su Santidad Juan Pablo II la declaró Venerable, reconociendo la heroicidad de sus virtudes teologales y cardinales en los diversos estados de su vida.

Teresa…Mujer fuerte, llena de inquebrantable fe, de amor desinteresado, su testimonio es ejemplo para todos los cristianos que pueden y deben hacerse presentes en el mundo al servicio de los más humildes, de los sin voz.

Han pasado más de cien años desde que aquella mujer sembró, llevada por el Espíritu de Dios, la semilla insignificante de una Obra que nació para defender, adelantándose en el tiempo pero respondiendo a la necesidad acuciante del momento, la vida y los derechos de la persona humana, empezando por el derecho a nacer y llegar a ser hijo de Dios.

Una Obra que comenzó, como las cosas de Dios, de la manera más sencilla y natural: cuando M. Teresa, en lugar de una piedra conmemorativa, colocó en el centro de su corazón a la primera mujer abandonada que esperaba un hijo y a quien nadie miraba a la cara. Así, poco a poco, fue haciendo realidad una máxima misionera con un aire evangélico:

"¡En cualquier parte me metería por salvar un alma! ¡una vida!"
Venerable Madre Teresa Gallifa


 
 
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